Selección, no nos defraudes más

h18En una ocasión, Bora Milutinovic, ex seleccionador de Honduras y con el récord de haber dirigido en cinco mundiales de fútbol, me decía en una plática que tuvimos en México que él ha triunfado en la vida gracias a que tiene una plabra clave que lo inspira: actitud. Al ver anoche unas tomas del juego de Honduras contra Estados Unidos y recordar los anteriores de esta fase final, me doy cuenta de a la Selección precisamente le falta eso, actitud. Todos los adversarios nos superan en ganas, en orgullo por defender la camisa de su país, en la disputa por el balón.

Creo que la garra catracha que nos caracterizó ya no existe y no nos dimos ni cuenta cuando murió. Es hora de recuperarla, pero si los jugadores no les duelen los malos resultados, es imposible. Siento mucho pesar al ver tanta afición desilusionada o deprimida por las derrotas de la Selección. Los futbolistas le han fallado a la que les ha sido fiel, a la que deja de comer por irlos a apoyar. Si del público dependieran los resultados en el fútbol, Honduras siempre ganaría por goleada y sería líder en esta eliminatoria. Asistiríamos a todos los mundiales. Ésta es la mejor afición y su nobleza se le paga con decepciones. No la defrauden más, no se merece otro final infeliz. Escuché a Ramón Núñez cuando hablaba del jugador número 12 y prometió que aquí se harán sentir hoy en el partido contra El Salvador. Ojalá todos sus compañeros piensen así. Estar en la Selección debe ser motivo de orgullo, pero los futbolistas también deben rendir cuentas.

Pero en este momento la realidad es que Honduras está en el cuarto lugar de la eliminatoria. Si la competencia terminara hoy, no clasificaríamos ni siquiera al repechaje. Hasta ahora lo que ha hecho la Selección es una vergüenza y los jugadores deben dar la cara obteniendo un resultado positivo para enderezar el rumbo hacia el Mundial de Sudáfrica. No quiero pensar que porque algunos tienen muchos dólares, que se los han ganado muy bien, ya no tengan el deseo de estar en el Mundial.

No he perdido la confianza en la Selección. Quizás soy quien más cree que se clasificará al Mundial, pero es hora de que los futbolistas, que son los que juegan, asuman el compromiso con seriedad y responsabilidad. El que no esté dispuesto a cambiar la historia de este mal momento que levante la mano y se haga a un lado. No lo vamos a calificar de rata porque que abandonó el barco, sino que aplaudiremos su honestidad. Otro factor negativo es que a las concentraciones de la Bicolor llegan representantes o contratistas a negociar con los jugadores como Pedro por su casa. El técnico Reinaldo Rueda tiene que amarrarse los pantalones y expulsarlos a todos, ya sean del Wigan o de cualquier equipo.

Es muy complicado pedirle a otro que imite a alguien, pero en este momento los jugadores catrachos deben tomar como ejemplo la fórmula de sus colegas salvadoreños, quienes, conscientes de las limitaciones, han apelado a jugar con el corazón, sin temor al adversario más pintado. Así vencieron a México, así pusieron de rodillas a Estados Unidos y están en tercer lugar. Aclaro que no pido que se juegue como potencia. Este fútbol es pobre. Lo dicen los 27 años que tenemos de no ir al Mundial, pero queremos ver entrega en la cancha.

Se supone que Honduras debe tener nivel superior al equipo salvadoreño, pero la realidad es otra. O sea que son mejores que selecciones como la de Honduras, que alardea de tener a varios jugadores en Europa. No quiero pensar que éstos se entregan más a sus equipos que a la Selección. Lógicamente, también hay que defender a los jugadores. No es posible que por ahorrarse unos dólares la Selección tenga que regresar de Chicago a las doce de la noche. Ese trato no se lo merecen los deportistas.

Honduras, dirigida por el entrenador colombiano, tiene la presión de superar a El Salvador, si no, casi le estaríamos diciendo adiós a otro mundial. Por ahora sólo quiero pensar que hoy ganaremos con solvencia. No lo digo con soberbia; lo expreso porque es mi deseo y porque es hora de que los jugadores y el cuerpo técnico nos hagan recobrar la ilusión.

Bookmark and Share

Selección, no nos defraudes más

En una ocasión, Bora Milutinovic, ex seleccionador de Honduras y con el récord de haber dirigido en cinco mundiales de fútbol, me decía en una plática que tuvimos en México que él ha triunfado en la vida gracias a que tiene una plabra clave que lo inspira: actitud. Al ver anoche unas tomas del juego de Honduras contra Estados Unidos y recordar los anteriores de esta fase final, me doy cuenta de a la Selección precisamente le falta eso, actitud. Todos los adversarios nos superan en ganas, en orgullo por defender la camisa de su país, en la disputa por el balón. 

Creo que la garra catracha que nos caracterizó ya no existe y no nos dimos ni cuenta cuando murió. Es hora de recuperarla, pero si los jugadores no les duelen los malos resultados, es imposible. Siento mucho pesar al ver tanta afición desilusionada o deprimida por las derrotas de la Selección. Los futbolistas le han fallado a la que les ha sido fiel, a la que deja de comer por irlos a apoyar. Si del público dependieran los resultados en el fútbol, Honduras siempre ganaría por goleada y sería líder en esta eliminatoria. Asistiríamos a todos los mundiales. Ésta es la mejor afición y su nobleza se le paga con decepciones. No la defrauden más, no se merece otro final infeliz. Escuché a Ramón Núñez cuando hablaba del jugador número 12 y prometió que aquí se harán sentir hoy en el partido contra El Salvador. Ojalá todos sus compañeros piensen así. Estar en la Selección debe ser motivo de orgullo, pero los futbolistas también deben rendir cuentas. 

Pero en este momento la realidad es que Honduras está en el cuarto lugar de la eliminatoria. Si la competencia terminara hoy, no clasificaríamos ni siquiera al repechaje. Hasta ahora lo que ha hecho la Selección es una vergüenza y los jugadores deben dar la cara obteniendo un resultado positivo para enderezar el rumbo hacia el Mundial de Sudáfrica. No quiero pensar que porque algunos tienen muchos dólares, que se los han ganado muy bien, ya no tengan el deseo de estar en el Mundial.

No he perdido la confianza en la Selección. Quizás soy quien más cree que se clasificará al Mundial, pero es hora de que los futbolistas, que son los que juegan, asuman el compromiso con seriedad y responsabilidad. El que no esté dispuesto a cambiar la historia de este mal momento que levante la mano y se haga a un lado. No lo vamos a calificar de rata porque que abandonó el barco, sino que aplaudiremos su honestidad. Otro factor negativo es que a las concentraciones de la Bicolor llegan representantes o contratistas a negociar con los jugadores como Pedro por su casa. El técnico Reinaldo Rueda tiene que amarrarse los pantalones y expulsarlos a todos, ya sean del Wigan o de cualquier equipo. 

Es muy complicado pedirle a otro que imite a alguien, pero en este momento los jugadores catrachos deben tomar como ejemplo la fórmula de sus colegas salvadoreños, quienes, conscientes de las limitaciones, han apelado a jugar con el corazón, sin temor al adversario más pintado. Así vencieron a México, así pusieron de rodillas a Estados Unidos y están en tercer lugar. Aclaro que no pido que se juegue como potencia. Este fútbol es pobre. Lo dicen los 27 años que tenemos de no ir al Mundial, pero queremos ver entrega en la cancha.

Se supone que Honduras debe tener nivel superior al equipo salvadoreño, pero la realidad es otra. O sea que son mejores que selecciones como la de Honduras, que alardea de tener a varios jugadores en Europa. No quiero pensar que éstos se entregan más a sus equipos que a la Selección. Lógicamente, también hay que defender a los jugadores. No es posible que por ahorrarse unos dólares la Selección tenga que regresar de Chicago a las doce de la noche. Ese trato no se lo merecen los deportistas.

Honduras, dirigida por el entrenador colombiano, tiene la presión de superar a El Salvador, si no, casi le estaríamos diciendo adiós a otro mundial. Por ahora sólo quiero pensar que hoy ganaremos con solvencia. No lo digo con soberbia; lo expreso porque es mi deseo y porque es hora de que los jugadores y el cuerpo técnico nos hagan recobrar la ilusión.

Bookmark and Share

Podemos ganar, el gigante es vulnerable

El gigante de la Concacaf sigue siendo Estados Unidos, es fuerte y hay que siguirlo respetando, pero la realidad es que en esta eliminatoria, por lo que le vimos contra Costa Rica y El Salvador, el cuadro norteamericano no es tan tigre como lo pintan. Jugó de forma excelente cuando derrotó a México en su debut de esta última fase, pero luego ha dejado muchas dudas. No es el equipo que complica con fútbol programado, lleno de orden táctico ofensivo y defensivo, efectividad y concentración. El Salvador lo hizo sufrir y tuvo que remontar un 2-0 de manera angustiosa y milagrosa.

Después de ver caer 3-1 contra Costa Rica al equipo de las barras y las estrellas, yo he comenzado a soñar con un triunfo histórico el sábado en el estadio Soldier Field de Chicago. Pero lo cierto es que, si traemos un empate, será un negociazo y definitivamente habría que celebrarlo. En esta eliminatoria parece que el lema de los protagonistas es no dejar escapar puntos en casa y arañar algunos de visita. Ahí está la clave para clasificar al Mundial de Sudáfrica 2010.

El mejor partido de mi vida, el que siempre recuerdo, el que nunca se borra de mi mente, es el del 1 de septiembre de 2001, cuando hicimos llorar a los estadounidenses. Estuve esa mañana en el estadio Robert F. Kennedy. Siempre que rememoro ese momento siento escalofríos, se me pone la piel de gallina, deseo que algo así se repita para ver de fiesta a un país que ya no quiere saber nada de violencia ni de engaños políticos.

Es seguro que los jugadores van a leer esta columna y mi blog por Internet y les doy la fórmula que en 2001 aplicaron nuestros futbolistas: actuaron como guerreros, se olvidaron de que Estados Unidos era la potencia del área y llenaron de fútbol esa cancha, le jugaron de tú a tú al adversario, fraguaron contragolpes, no dieron balón por perdido y al final fue emocionante: casi 60 mil catrachos derramaron lágrimas de emoción en Washington y en Honduras hubo una explosión de júbilo. Fue maravilloso y quiero volver a vivir algo así.

Siento que la Selección enfrentará el compromiso sin complejos, nuestros jugadores disfrutan al jugar en ese tipo de ambiente y en esos escenarios. Los hondureños que están en Estados Unidos se entregan, están lejos de su patria y la sienten más. Lo peor que le podría pasar a la Selección es enfrentar ese compromiso relajada porque Estados Unidos va a salir a jugar como una fiera herida, sabe que otro traspié pone en epligro su clasificación al Mundial de Sudáfrica. El equipo catracho debe ser prudente al inicio y, de acuerdo al trámite del partido, torear al oponente.

 Lo único que temo es la defensa. Noel Valladares no ha sido el portero que nos da la garantía en el marco. Tenemos deficiencia en los laterales. En la defensa central, “Muma” Bernárdez está descontinuado por no haber tenido participación frecuente en el fútbol de Bélgica. El único que da mucha confianza es Maynor Figueroa, que fue titular indiscutible en el Wigan, con el que no se perdió un solo partido del campeonato y eso dice mucho de su calidad y disciplina.

En la mediacancha tenemos jugadores con mucho talento y si Amado y Thomas le dan un muy buen equilibrio y Ramón Nuñez y Wilson Palacios ponen al servicio del equipo su talento y espíritu ofensivo, eso será clave para sacar un resultado positivo. En el ataque, Carlos Pavón, que seguramente estará solo en punta, ha demostrado que es carta de gol; asegura por lo menos uno por partido. El rival saldrá desenfrenado y el seleccionador de Honduras, Reinaldo Rueda, lo sabe. Será una gran batalla de la que ojalá salgamos ganadores porque Costa Rica está jugando bien y eso complica todavía más las aspiraciones de clasificar directamente en los primeros tres lugares. Suerte, muchachos, y no se olviden de aquella famosa frase: “Quiero y puedo”.

Bookmark and Share

Denle mérito al Vida, no sean mezquinos

Particularmente soy de los que aún no puede creer que el Vida de La Ceiba no haya descendido de la Primera a la segunda división. Por su pésima actuación en los torneos Apertura y Clausura, casi todos lo dábamos ya por muerto. Pero el club cocotero hizo en los dos últimos partidos algo grandioso: le ganó de visita al Real España y venció en su estadio al Marathón. Así la salvación llegó, con muchos méritos.

Después de esas dos victorias impensadas, mucha gente comenzó a acusar a los jugadores del Real España de “vendidos” y para ensuciar más la hazaña de los rojos otros han dicho que el Marathón se dejó ganar. También hay otros que dicen que los árbitros le ayudaron a evitar el descenso a los cocoteros. Pero yo no le doy crédito a ninguna de esas falsedades, sigo creyendo en la trasparencia de este fútbol. Cuando alguien lo contamine, seré el primero en denunciarlo.

El Vida sobrevivió porque se le rebeló a la muerte, porque los futbolistas se comprometieron, se dieron cuenta de que jugaban en una institución con mucha tradición y actuaron con el corazón. Y tanto es su mérito que mataron dos pájaros de un tiro: también clasificaron a las semifinales, donde tienen derecho a soñar pero la tienen complicada ante un Olimpia que es claro favorito.

Bookmark and Share

“Jamás, jamás, jamás vuelvo al estadio”

Aquella joven con su camiseta blanca, que en segundos se teñía del color rojo de la sangre, pedía auxilio a gritos. Su esposo y sus compañeros, aterrorizados, condenaban el hecho, suplicaban justicia y se sumaban al llamado de auxilio de la víctima. Pero lo peor de la escena, muy parecida a una película de terror, es que ni la Cruz Roja ni la Policía se apiadaban de la hincha que, con una bala en el cuerpo, temblaba y, al sentirse ignorada, en su agonía decidió correr por todo el estadio.

Los policías miraban para otro lado, se hacían los locos. Al finalizar el juego del sábado en el estadio Morazán entre Olimpia y Real España, la mujer en la puerta de salida tuvo que sortear muchos proyectiles, pero para su desgracia uno no se lo pudo capear y la mandó al hospital. Estando ahí la seguidora del Olimpia fue contundente: “Jamás, jamás, jamás en mi vida vuelvo a ir al estadio”.

El fútbol perdió una aficionada que lo amaba, pero que renunció a él porque casi la llevó a la muerte. ¿El culpable? Un aficionado del Real España, según denuncia de la perjudicada. Las escenas de violencia y la sangre mancharon otro clásico. La consecuencias: heridos en el hospital y vándalos libres que celebran sus disturbios. Aquí el fútbol dejó de ser pasión de multitudes para convertirse en tragedia, en guerra y odio.

Las mal llamadas “barras bravas” ya no van a ver el juego, los goles y las mejores jugadas, sino que su misión es agredir o eliminar al contrario. ¿Y la Policía? Recibe dinero extra de los directivos de los clubes, pero la vigilancia no existe; van a ver el juego porque no están controlando a los criminales que actúan a su libre albedrío y con bazucas, piedras, cuchillos y pistolas hacen realidad sus pensamientos criminales. En ese ambiente de inseguridad y amenaza, el fútbol dejó de ser bonito. Pero aquí todo pasa como si nada pasara.

Ya es hora de que se capture a los culpables y se aplique la ley. En otras partes, un aficionado que comete un acto violento lo paga en prisión y se le niega la entrada a los escenarios deportivos por algún tiempo o para siempre. El fútbol es para gente que quiere disfrutarlo, no para malvivientes que, enfundados en una camisa del “equipo de sus amores”, descargan su instinto asesino. Se terminaron los tiempos de paz, ahora es una pena que el estadio parezca un circo romano. Para colmo de males, los protagonistas alimentan la llama de la violencia.

El técnico del hispano, Héctor Vargas, dijo que aquí le pasará a los árbitros lo mismo que les pasó cuando él jugaba en Colombia, donde los comenzaron a matar por errores que cometían. Hay dirigentes que invitan al estadio y se quejan cuando no van los aficionados, pero no hacen nada por asegurarles que antes, durante y después de un juego no vivirán una tragedia. Los directivos se hacen los ciegos, se sienten lejos del problema. No corren riesgo en su palco privado.

Qué drama, qué salvajismo. Si hoy hacen una encuesta y le preguntan al aficionado por qué no va al estadio, seguramente la mayoría dirá que por la inseguridad temen perder sus vidas. El fútbol es un juego en que se debe respetar al contrario; el que lo mancha con sangre está cometiendo un crimen. Sólo falta que la pelota se manche. No vaya a Inglaterra, aquí hay súper hooligans.

Por favor, que alguien haga algo. Pero mientras eso sucede, aplaudamos a los aficionados que no van al estadio: es la mejor forma de protestar, la mejor forma de conservar su vida.

Bookmark and Share

Maestro, es hora de rectificar

El Mundial todavía es posible, la derrota ante Costa Rica no ha matado la ilusión porque no se puede ganar ni empatar siempre, pero el camino se llenó de espinas. El siguiente juego contra Trinidad y Tobago es más complicado que el anterior, nada le cuesta más a Honduras que enfrentar a los rivales caribeños. Los trinitarios tienen un equipazo y son favoritos en su casa.

El seleccionador Reinaldo Rueda debe corregir muchas cosas, si no, nuestro destino es quedar eliminados como en las anteriores ocasiones. Todos cometemos errores y Rueda no está exento porque es un ser humano.

El técnico es una persona capaz, pero le pesa superar los momentos claves, desde la derrota y la eliminación de Guadalupe en la Copa Oro 2007, la derrota contra Panamá en las semifinales de la Copa Uncaf y el traspié ante los ticos en el primer juego eliminatorio. Yo supe que ante Costa Rica perdíamos desde que los medios anunciaron a tres volantes de contención en la alineación (Amado Guevara, “Pescado” Rodríguez y Hendry Thomas).

Era un partido para que Ramón Núñez iniciara de titular, por su dinámica y por ser el que más está adaptado a canchas artificiales. Un jugador no siente la misma motivación, compromiso e inspiración al ingresar de cambio; sin embargo, cuando el volante entró, la Selección tuvo el mejor de fútbol. Rueda insiste con Emil Martínez, que en el equipo muestra un gran nivel, pero en la Selección no rinde lo esperado.  Rueda debe mantener el equilibrio emocional.

Es increíble que el técnico se molestara porque un periodista le preguntó sobre la estadía de la Bicolor en Colombia antes del juego contra los ticos. Hay que aceptar que las concentraciones en Bogotá y en Miami antes de la Copa de Naciones no han sido positivas, los resultados en las competencias lo reflejan. Ahora la moda o la fórmula es entrenar afuera, pero no funciona; las derrotas no lo justifican. Que alguien me diga por qué la Selección ya no entrena en Honduras.

El cuerpo técnico ha tenido todo el apoyo y la paz para practicar en nuestro país. Aquí el periodismo parece silenciado, ni siquiera cuestiona lo evidentemente negativo. Qué es más grave: ¿que Amado se deje expulsar dos veces en la Copa de Naciones infantilmente o que Rambo diga que este fútbol es cavernícola? No me extrañaría que ya cuando se sienten con la soga en el cuello piensen en Rambo de León como salvador y lo convoquen a la Selección, pero eso haría verse muy mal a Rueda.

Honduras tiene el mejor ejecutor de faltas de la Concacaf, pero no es tomado en cuenta. Por eso los rivales están felices. También es increíble que a la Selección no sea llamado Edgard Álvarez. Boniek García no es un mal jugador y cumplió, pero Edgard tiene calidad probada y roce internacional que no nos podemos dar el lujo de despreciar.

Las potencias, México, Estados Unidos y Costa Rica, han convocado a sus mejores armas y la cenicienta Honduras ha marginado a dos jugadores importantes. Con su decisión, el seleccionador está echando de menos el aporte de estos dos futbolistas con chapa internacional.

Otro error fue no ir al reconociemiento de la cancha del Ricardo Saprissa. Era un escenario desconocido para algunos jugadores y pisarlo antes del juego quizás era importante.

Todavía el técnico tiene la confianza de la afición y de los directivos, pero debe compensarla replanteando algunas decisiones conscientes o inconscientes. Nada está perdido, pero es tiempo de rectificar, maestro.

Bookmark and Share

Convicción sin soberbia

Es muy ilusionante escuchar a un técnico hablar con mucha seguridad y expresar que estaremos en el Mundial. Yo particularmente pienso que esta vez tiene que ser, Honduras tiene todo para estar en Sudáfrica 2010. Este proceso es diferente a otros, naturalmente con algunos errores que en el camino han sido superados y que se han olvidado con los triunfos. El técnico Reinaldo Rueda pide que todos los hondureños seamos cautelosos y eso es bueno. Así debemos actuar, sin soberbia, sin sentirnos en el Mundial antes de tener el boleto en mano, porque acá somos exageradamente  triunfalistas. Ganarle a México nos marea. Después de eso muchos piensan que somos los mejores del mundo y pierden el piso. No podemos dejar de poner los pies sobre la tierra: seguimos siendo un país limitado futbolísticamente, pero con el sueño de volver a un Mundial tras 26 años de intentarlo después de estar en España 82. Nos hallamos muy cerca de lograr el objetivo de clasificar al Mundial; la más grande prueba de fuego era la anterior, pero está claro que ahora no podemos menospreciar a rivales como Costa Rica, El Salvador y Trinidad y Tobago porque eso en otras ocasiones se ha pagado caro, nos ha costado la clasificación. Trinidad y Tobago nos eliminó del Mundial de Japón y Corea 2002. Muchos piensan que esta ronda es más fácil y no es mentira, pero es la última y se juega con muchos más nervios, no admite errores individuales ni colectivos. Ojalá todo siga bien y al final no nos prive estar en el Mundial la negociación de premios a última hora con los jugadores o intereses económicos y la ambición de protagonismo de algunos directivos.     
Es muy importante que el cuerpo técnico se informe de vicios que en el pasado nos echaron a perder todo. Éste es un camino que hemos transitado perfectamente. Clasificar a la hexagonal en primer lugar del grupo es muy halagador y meritorio. La Bicolor fue el mejor del grupo; los números lo dicen y la respaldan. Eso es precisamente lo que hasta a los mexicanos les ha costado aceptar porque, como dijo el ex futbolista Carlos Hermosillo, ellos han quedado pensando que siguen siendo el gigante de la Concacaf, cuando en realidad el más grande del área es Estados Unidos, al que los aztecas ya no le ganan. Los pasos que estamos dando son firmes y tenemos que seguir así. Es tiempo de limar asperezas, de olvidar las polémicas del pasado. Para el caso, Reinaldo Rueda debe valorar si en una ronda tan decisiva no va a necesitar los servicios de un futbolista como Julio César “Rambo” de León. Ya vimos que algunos jugadores en partidos complicados no responden a la altura de la exigencia. Me refiero a Emil Martínez, que en el juego pasado ante México no se vio bien. Otro factor decidido con mucha certeza es jugar todos los encuentros de la ronda final en San Pedro Sula. El estadio Olímpico debe seguir siendo la casa de la Selección. Los jugadores han dicho que se sienten cómodos en ese escenario y no hay razón para que las fiestas no sigan siendo ahí. La afición de la costa norte se ha portado a la altura, se merece un aplauso. Es impresionante cómo se ha entregado a su Selección. Parte del éxito a esta altura del camino se le debe a la noble afición, eso hay que aceptarlo. Los hinchas del norte son envidiables, cualquier equipo nacional desearía tener al servicio aficionados como estos. Es bueno que Rueda no se deje impresionar por directivos y periodistas que jalan para el estadio Nacional. El técnico sabe que no se pueden anteponer los intereses económicos por el placer o el privilegio de estar en el Mundial de Sudáfrica 2010.   

 

Bookmark and Share

Wilson Palacios está en deuda, pero la pagará ante México

Es sin duda el futbolista con mejores condiciones en la mediacancha de la Selección Nacional; pero en esta eliminatoria rumbo al Mundial de Sudáfrica 2010 no ha podido brillar. Los motivos no se saben, pero Wilson Palacios no es el mismo.

No lo estoy  juzgando, pero lo cierto es que no es lo mismo ver a Wilson Palacios con la Selección que jugando para su equipo Wigan de la Premier League. En el club inglés todo le sale, le va a todas, mientras que en la Selección se ha visto muy impreciso, pareciera que “El Mago” ha perdido su magia.
Read the rest of this entry »

Bookmark and Share

Rambo tiene que volver

En el partido contra México tienen que estar Julio César Rambo de León y 10 más. El volante debe regresar a la Bicolor, el seleccionador Reinaldo Rueda tiene que despojarse de su orgullo o capricho y es necesario que los directivos se olviden de jugar según sus propios intereses para  promocionar a los jugadores de sus clubes.

Previo al encuentro ante Canadá Rambo llegó de último a la concentración y en un momento de “calentura” después de que los periodistas le preguntaron por qué no se había integrado antes, él respondió que debido a una lesión estaba sometido en el Parma de Italia a una fisioterapia y venirse implicaba abandonar el tratamiento, ya que los directivos de la Fenafuth ni máquinas compraban. Por eso lo expulsaron de la concentración en Miami.
Read the rest of this entry »

Bookmark and Share

Sí se puede

Soy el hincha más hincha de la Selección Nacional. Muchas veces me ha tocado discutir o pelear por defender a la Bicolor antes de los partidos, no importa cuál sea el adversario. Mi optimismo es tan grande que no acepto que un hondureño mal nacido o alguien de otro país me hable de derrota o mal de nuestro equipo.

Aunque estoy consciente de que nuestro fútbol es tercermundista o en vías de desarrollo, siempre creo en los nuestros. A veces al final me toca el trago amargo de la derrota; sin embargo, luego me doy cuenta de que hay que saber perder.
Read the rest of this entry »

Bookmark and Share