“Jamás, jamás, jamás vuelvo al estadio”

Aquella joven con su camiseta blanca, que en segundos se teñía del color rojo de la sangre, pedía auxilio a gritos. Su esposo y sus compañeros, aterrorizados, condenaban el hecho, suplicaban justicia y se sumaban al llamado de auxilio de la víctima. Pero lo peor de la escena, muy parecida a una película de terror, es que ni la Cruz Roja ni la Policía se apiadaban de la hincha que, con una bala en el cuerpo, temblaba y, al sentirse ignorada, en su agonía decidió correr por todo el estadio.

Los policías miraban para otro lado, se hacían los locos. Al finalizar el juego del sábado en el estadio Morazán entre Olimpia y Real España, la mujer en la puerta de salida tuvo que sortear muchos proyectiles, pero para su desgracia uno no se lo pudo capear y la mandó al hospital. Estando ahí la seguidora del Olimpia fue contundente: “Jamás, jamás, jamás en mi vida vuelvo a ir al estadio”.

El fútbol perdió una aficionada que lo amaba, pero que renunció a él porque casi la llevó a la muerte. ¿El culpable? Un aficionado del Real España, según denuncia de la perjudicada. Las escenas de violencia y la sangre mancharon otro clásico. La consecuencias: heridos en el hospital y vándalos libres que celebran sus disturbios. Aquí el fútbol dejó de ser pasión de multitudes para convertirse en tragedia, en guerra y odio.

Las mal llamadas “barras bravas” ya no van a ver el juego, los goles y las mejores jugadas, sino que su misión es agredir o eliminar al contrario. ¿Y la Policía? Recibe dinero extra de los directivos de los clubes, pero la vigilancia no existe; van a ver el juego porque no están controlando a los criminales que actúan a su libre albedrío y con bazucas, piedras, cuchillos y pistolas hacen realidad sus pensamientos criminales. En ese ambiente de inseguridad y amenaza, el fútbol dejó de ser bonito. Pero aquí todo pasa como si nada pasara.

Ya es hora de que se capture a los culpables y se aplique la ley. En otras partes, un aficionado que comete un acto violento lo paga en prisión y se le niega la entrada a los escenarios deportivos por algún tiempo o para siempre. El fútbol es para gente que quiere disfrutarlo, no para malvivientes que, enfundados en una camisa del “equipo de sus amores”, descargan su instinto asesino. Se terminaron los tiempos de paz, ahora es una pena que el estadio parezca un circo romano. Para colmo de males, los protagonistas alimentan la llama de la violencia.

El técnico del hispano, Héctor Vargas, dijo que aquí le pasará a los árbitros lo mismo que les pasó cuando él jugaba en Colombia, donde los comenzaron a matar por errores que cometían. Hay dirigentes que invitan al estadio y se quejan cuando no van los aficionados, pero no hacen nada por asegurarles que antes, durante y después de un juego no vivirán una tragedia. Los directivos se hacen los ciegos, se sienten lejos del problema. No corren riesgo en su palco privado.

Qué drama, qué salvajismo. Si hoy hacen una encuesta y le preguntan al aficionado por qué no va al estadio, seguramente la mayoría dirá que por la inseguridad temen perder sus vidas. El fútbol es un juego en que se debe respetar al contrario; el que lo mancha con sangre está cometiendo un crimen. Sólo falta que la pelota se manche. No vaya a Inglaterra, aquí hay súper hooligans.

Por favor, que alguien haga algo. Pero mientras eso sucede, aplaudamos a los aficionados que no van al estadio: es la mejor forma de protestar, la mejor forma de conservar su vida.

Bookmark and Share

If you enjoyed this post, please consider to leave a comment or subscribe to the feed and get future articles delivered to your feed reader.

Comentarios

casi casi dices que el club real españa tuvo la culpa, cuando vayan a dar una informacion de esta indole, trata de no sacar un poco tus colores deportivos, es verdad ya se sabe quien fue pero ay personas que te pueden leer y malinterpretar como por ejemplo un fanatico loco del olimpia, se formara en su mente mas odio contra los demas contrarios…
deja tu corazoncito blanco a un lado y se mas imparcial a la hora de dar una informacion, lejos de informar abres heridas

Deja un comentario

(requerido)

(requerido)


Spam Protection by WP-SpamFree